Internet nos hace superficiales…

 

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El internet afecta la mente; afecta la manera como se percibe, procesa, recupera y comparte el conocimiento. Un periodista llamado Nicholas Carr, a percatarse de los cambios operados en su persona a partir del uso continuado de la WEB, se abocó a investigar al respecto del fenómeno que estaba experimentando.

En un primer momento no pudo escribir su libro, se distraía en exceso; por ello tuvo que irse a una cabaña en medio de la naturaleza, sin internet, salvo los fines de semana que se acercaba a una ciudad. Con este ejercicio logró “desintoxicarse” de la dependencia de la WEB y pudo concluir su libro acerca del modo como la internet afecta las mentes; de hecho su libro se titula Superficiales: ¿Qué hace internet con nuestras mentes?

Carr reflexiona acerca de Internet y sus influencias en la mente humana. Lo analiza tanto como medio así como herramienta; sostiene que posee la capacidad de producir modificaciones en las conductas de sus usuarios, y que estas modificaciones no se deben a los contenidos o temas a los que se accede a través de la Web, sino al medio en sí, a la propia herramienta.

Recupera las ideas de Marshall Mc Luhan que en los años 60 postulaba que con los tecnologías de comunicación el mensaje es el medio, no tanto el contenido, queriendo expresar que el valor del conocimiento no está dado por el saber en sí sino por el medio con que se lo presenta.

Los que nacieron antes del 90.

Con el uso casi exclusivo de internet se pierden habilidades para leer y pensar sobre un tema, de manera continua, por horas prolongadas. Los nacidos 15 o 20 años antes del uso masivo de la web (año 1985) podrán reconocer que previo a la internet, podían leer horas seguidas, revisando argumentos y contraponiendo, ante tales, los suyos propios; podían sumergirse en el análisis de las ideas a niveles de mayor profundidad y complejidad.

Podrán reconocer el proceso de pérdida de la capacidad de concentración, de pensar prolongadamente y hasta de mirar hacia las capas más profundas de la realidad analizada desde que empezaron el uso exclusivo del internet (y Google en particular) como medios y herramientas para acceder a saberes.

Forma y contenido del saber

Las herramientas ahorran dinero en libros, viajes, combustibles, así como tiempo, dado que ya no necesita ir a bibliotecas, analizar por horas libros tras libro, sino que con una serie de palabras claves y filtros de búsqueda se puede acceder, de manera mucho más rápida y amplia a la información que se necesita.

Internet provee de beneficios reales al mismo tiempo que  dispara alertas de los costos de estos privilegios; es decir, proporciona “material de consumo” para el pensamiento, pero a cambio “modela la manera de pensar”.

Adiós silencio mental.

Una de las habilidades mentales más cruciales para el pensamiento creativo y crítico es la capacidad del “silencio mental”.

La misma es una de las primeras en disolverse con el uso continuo de la internet. Se consolida la incapacidad de tener sosiego ante un texto; ya sea cuando se está leyendo en formato impreso o digital, algo impulsa al lector a saltar de un tema a otro, de una red social a otra, de un chat a otro, evitando a permanecer mucho tiempo en un estado de “silencio mental”.

Este estado es imprescindible para mirar la realidad que subyace bajo las apariencias. Cuanto más usa internet más esfuerzo debe realizar para permanecer concentrado.

Estudios, experimentos, investigaciones y encuestas.

Las actividades relacionadas con el uso de internet inciden en la configuración del cerebro. Ya lo hacía la lectoescritura en los cerebros de los anafabetos y ahora se está experimendo otra secuencia de transformaciones en los llamados “internautas”. Para el Neurocientífico M. Merzenich, la exposición que estamos teniendo a estas nuevas formas culturales de acceso a información y conocimiento, mediados por los sentidos esta reconfigurando nuestro cerebro, puesto que este órgano fortalece esas áreas que más utiliza y va desmantelando las redes neuronales que menos se usan. Es correcto afirmar entonces que el uso continuado de Google encierra modificaciones físicas y semánticas en la funcionalidad cerebral.

A fin de verificar este fenómeno, se han realizado experimentos en los que se utilizó el escaner cerebral para observar su actividad durante el uso de  internet en comparación con cerebros que no lo utilizan. Algunos estudios se realizaron para confirmar la veracidad de estos cambios. Una de las pruebas comparó la capacidad de retención que tienen las personas cuando leen textos con hipervínculos, en comparación con los que leen textos lineales.  Los resultados dan cuenta que las personas que leían el texto lineal lo hacían con mayor rapidez y que así mismo retenían la información de forma más permanente que aquellos que habían leído el mismo texto con hipervínculos.

Investigaciones y encuestas realizados sobre el tipo de lectura que realiza la gente en Internet determinan que los visitantes de las páginas web leen un porcentaje bastante pequeño de lo que dichas páginas contienen. Al parecer,  rastrean el texto buscando palabras clave y párrafos o frases sueltas.

Fuente:

El contenido de esta publicación es un compendio de los capítulos del libro “Superficiales”.

Carr Nicholas (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?: Superficiales. Taurus, Madrid, España.

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