Internet: Relaciones sociales y Toma de decisiones.

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La influencia de las TIC en los comportamientos sociales

Con la aparición de las herramientas para entablar una comunicación a distancia con otras personas, mediadas por la WEB, en particular las mediadas – específicamente – por las redes sociales, las relaciones presenciales comienzan a hacerse pesadas, complejas, e incomprensibles.

La profesora Sherry Turkle, profesora del MIT, es decir, del gran vivero de innovación tecnológica, que lleva treinta años estudiando la repercusión psicológica del uso masivo de nuevas tecnologías. Es autora de una trilogía imprescindible: El segundo yo (es decir, el ordenador personal), La vida en la pantalla (sobre el atractivo de la vida virtual) y Alone Together (sobre el nuevo sentido de la intimidad, de la sociedad y de la compañía). Parece que está cambiando la idea de identidad personal y de relación social.

Estudios de la Universidad de Stanford muestran que se está reduciendo drásticamente el tiempo dedicado a interacciones personales directas, lo que puede ir debilitando las redes neuronales dedicadas a la vida social real.

Es cotidiano ver que, en un restaurante, una familia que está comiendo, y cada integrante, padres e hijos adolescentes, más pendientes de su smartphone de tal modo que no se cruzan entre sí unas de 20 palabras. Este mismo fenómeno se repite en otros escenarios, en patios escolares y universidades, en fiestas juveniles, en paseos de parejas, etc.

La toma de decisiones en la sociedad digital

Jaron Lanier, una gran figura de la tecnología, reconocido como una de las personalidades más influyentes del mundo en 2011 por la revista Time, inventor de la tecnología de la realidad virtual, alerta de la dilución del individuo en la “inteligencia colectiva informática”, en su libro titulado “Contra el rebaño digital.

Cabe la posibilidad de que las personas renuncien voluntariamente a tomar decisiones, y se las encomienden a sistemas digitales. Un peligro no menor.

Estos riesgos pueden resolverse, si la persona se da cuenta de que son manejables, que con el uso de inteligencia y voluntad se podrá encarar; esta es la razón por la que conviene llamar la atención sobre ellas.

Las TIC han llegado para quedarse, cada vez serán más poderosas e inteligentes, y obligarán a desarrollar un nuevo modo de inteligencia capaz de aprovecharlas bien.

Para conseguir el máximo provecho de las TIC sin depender excesivamente de ellas, conviene fortalecer las “funciones ejecutivas” de la inteligencia humana. Es decir, que la capacidad de dirección, de elección, de toma de decisiones debe estar en el sujeto, que sabrá manejar adecuadamente la información, esté en su memoria neuronal o en su memoria informática.

Enfocada de esta manera, la función principal de la inteligencia no es ver información, sino manejar la información, las emociones, las motivaciones, las fortalezas necesarias para tomar decisiones adecuadas y realizarlas.

No abandonarnos a la inteligencia de las máquinas

No se puede caer en el espejismo de reducirlo todo a información. Eso ha sucedido en la economía y se ha llegado a enormes colapsos o crisis económicas, por la hipertrofia de la economía virtual, y un maltrato de la economía real.

La acción es la culminación de la inteligencia, y todo lo demás, TIC incluidas, son servidores útiles. Si se tiene esto claro se evitará la excesiva dependencia de las máquinas, sin dejar de aprovecharse de ellas.

En su reciente libro Atrapados. Cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas, Nicholas Carr recuerda que en 2013 la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos dirigió a los pilotos un comunicado en el que les pedían que utilizaran las operaciones de vuelo manuales cuando fuera posible.

Varios graves accidentes habían revelado que el exceso de automatización podría llevar al deterioro de la capacidad del piloto para “sacar eficazmente a la aeronave de una situación no deseada”.

Es un buen ejemplo para comprender las ventajas y los riesgos de las TIC. Los sistemas informáticos han aumentado espectacularmente la seguridad de los aviones, no sólo mediante los sistemas de vuelo, sino también gracias al uso de “simuladores de vuelo” para el aprendizaje de los pilotos. Pero pueden convertirse en un peligro si los pilotos olvidan que ellos son la “inteligencia ejecutiva” del aparato. Pues lo mismo nos pasa a todos.

FUENTES:
Carr Nicholas (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?: Superficiales. Taurus, Madrid, España.

MARINA José Antonio. 2014. ¿Qué está haciendo internet con nuestra inteligencia?. El Confidencial. Madrid, España. Publicada: 11.11.2014 – 05:00. Revisada: 08.03.2017 – 19:20. Disponible en: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2014-11-11/que-esta-haciendo-internet-con-nuestra-inteligencia_439706/

 

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Lo que Facebook sabe de ti

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¿Te has parado a pensar en todo lo que Facebook sabe sobre sobre ti? ¿Y sobre las conexiones que hace la red social para obtener todavía más información?

La red social más popular del mundo acumula datos de casi 1.500 millones de personas.

Con esos datos, el gigante creado por Mark Zuckerberg vende anuncios segmentados a otras empresas. Por ejemplo, a un restaurante que busca llegar a mujeres de entre 25 y 40 años en una determinada ciudad a las que les guste la cocina asiática.

Aun ajustando la configuración de privacidad, es imposible evitar que la red almacene informaciones sobre ti.

En los últimos años, tras casos polémicos como el del austríaco Max Schrems – cuya investigación sobre lo que Facebook sabía sobre él mismo provocó la mayor demanda colectiva contra la empresa, el caso “Europa vs. Facebook”- la empresa ha dejado más claras sus políticas de datos y privacidad.

Quise saber qué era lo que Facebook sabía, así que me bajé los datos sobre mí que tiene la red social -hay que ir a la sección “General” de la configuración de Facebook y darle a “descargar una Copia de tu información”-, e investigar otros datos almacenados en mi perfil.

Estas son algunas informaciones sorprendentes que Facebook tiene sobre ti.

1- Las ‘coordenadas’ de tu cara

Al bajar una copia de los principales datos sobre mí que tiene Facebook, obtuve un paquete con archivos para fotos y videos, y un archivo llamado “index.htm” que hay que abrir en un navegador. Ese archivo permite visualizar esas informaciones de manera organizada.

Tras la primera página del archivo, donde están las informaciones personales, es posible ver tres líneas de números que equivalen a una especie de impresión digital de tu rostro, según Thiago Tavares, de la organización Safernet.

“Hay 34 puntos en la cara que son fijos. La distancia entre esos puntos se puede calcular, y ese cálculo permite que un algoritmo consiga identificar automáticamente una cara”.

Es por eso que, cuando un amigo sube una foto en la que sales, Facebook consigue saber que eres tú quien está en ella y sugiere que te etiqueten.

Pero puedes impedir que la empresa guarde ese mapa de tu cara y te reconozca en las fotos.

Para hacerlo, tienes que ir a “Configuración” y escoger la opción “Nadie” en la pregunta “¿Quién recibe sugerencias para etiquetarte en fotos en las que parece que estás presente?”

2 – Dónde estás, dentro y fuera de internet

Una de las secciones más sorprendentes en Facebook es la de “Seguridad”. Allí hay informaciones sobre las computadoras, celulares y tabletas que usaste para entrar en la página.

En mi caso, la lista cubría los tres últimos años. Allí están las IPs y también las fechas y horarios en los que accedí a Facebook, los navegadores que utilicé y hasta la operadora del celular con el que me conecté.

Face five

El archivo también tiene cookies que Facebook almacenó en su navegador, archivos que registran rastros de navegación sobre el tiempo que permanecí en cada página, la secuencia de clicks que hice, los datos que coloqué en un formulario online, etcétera.

“Si deshabilito en mi computadora el almacenamiento de cookies, no puedo usar Facebook ni muchas páginas y servicios. Por eso estos productos no son gratis como piensa la mayoría. Pagas con tus datos personales y con tu privacidad”, dice Tavares.

Incluso las fotos que compartes en tu perfil pueden trazar datos detallados sobre dónde estabas cuando la sacaste.

3 – Fotos que “olvidaste” en tu celular

La sección de “fotos sincronizadas” de los datos bajados de Facebook también es intrigante. Como yo no tenía ninguna, no sabía exactamente qué se almacena en ese apartado.

La app de Facebook para smartphones tiene actualmente una opción para sincronizar automáticamente su celular con tu perfil en la red.

Si usas mucho la opción de “conectar con Facebook” en otras páginas y servicios, debes saber que lo que haces en esas páginas también podrá ser utilizado en la red de Mark Zuckerberg.

Si se habilita la opción, la página se comunica con tu celular y transfiere las últimas fotos que sacaste, sin que necesites hacerlo manualmente, a un álbum privado. Si quieres, puedes hacer que ese álbum sea público y compartir fotos con amigos.

Thiago Tavares alerta de los peligros de la herramienta. Si alguien consigue la contraseña de tu cuenta, tendrá acceso a ellas.

“Muchas publicaciones no intencionadas de fotos íntimas acaban sucediendo así, como la activación de la sincronización de fotos automática del celular en Facebook. La persona no lo sabe”, afirma.

4 – Lo que te gustaría comprar

En la sección “Anuncios” de mi archivo de datos, encontré una larga lista de empresas y temas que Facebook cree que me gustaría ver en mi muro.

La mayoría de los ítems era correcta, pero algunos no tenían mucho sentido, como películas que no me gustan mucho o nombres de ciudades con las que no tengo relación. Más abajo hay una lista de anuncios a los que yo hice clic en el sitio.

Según Tavares, Facebook decide qué anuncios te muestra a partir de tu comportamiento en la red social.

Si no quiero ver más anuncios en Facebook, no hay nada que pueda hacer, dice Tavares.

“Es imposible no ver anuncios en Facebook, de la misma forma en que es imposible tener un 100% de privacidad usando redes sociales. Una cosa es incompatible con la otra. Es vendiendo anuncios como gana dinero la plataforma”.

Pero, ¿significa esto que la empresa está enviando esas informaciones sobre ti a otras empresas? Facebook dice que no y, según Tavares, no es posible demostrar lo contrario.

5- Todas tus búsquedas

No todos los datos que Facebook almacena sobre ti están en ese archivo disponible para descargar.

Todas tus interacciones, comentarios, “me gusta” y búsquedas en la red social desde el momento en que entraste, están almacenados en el “Registro de Actividades”.

Para llegar ahí, haz clic en la flecha hacia abajo en la esquina superior derecha de la página, al lado del candado.

Uno de los detalles sorprendentes que encontré en esa sección, en el ítem “Fotos”, son todos los videos que vi dentro de Facebook, aunque no haya hecho “me gusta” en los posts en los que estaban ni escrito comentarios. Basta darle al “play” y el sitio registra que lo vi.

De igual manera, están registradas todo lo que tecleé en la sección de búsquedas desde que creé mi cuenta en 2007: nombres de personas, eventos y otras palabras clave.

El registro de actividades es la mejor manera de saber, en tiempo real, la información que le estás dando al sitio. Si compartes canciones que estás oyendo, libros que estás leyendo, si decides ver posts de un amigo en tu muro o confirmar la presencia a un evento. Todo estará ahí.

La privacidad en el Smartphone

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Internet en el smartphone

FUENTE: Aplicantes. 6 Consejos para cuidar tu privacidad en la era de los smartphone. La Razón. Madrid España. Publicado:  17/03/2016 07:58. Consultado: 05.03.2017. Disponible en: http://www.larazon.es/tecnologia/apps/6-consejos-para-cuidar-tu-privacidad-en-la-era-de-los-smartphones-ED12226389
Internet se ha vuelto algo tan esencial en nuestras vidas como el aire o la comida y más desde que los smartphones han pasado a ser compañeros inseparables. Se accede a la Red a primera hora para consultar el tiempo, el tráfico, conocer las noticias o simplemente echar un vistazo a los mensajes de WhatsApp que esos amigos enviaron durante la noche.

Se permanece conectados todo el día en el trabajo o la casas. Se sigue navegando en la web en el transporte público y antes de dormir se mira vídeos de YouTube, imágenes de Instagram o comentarios de Facebook.

Se accede a múltiples servicios cuya propiedad se desconoce. Se accede a muchas plataformas sin leer en su letra pequeña, se toma Internet como un miembro más de la familia, pero ¿Se es conscientes de sus peligros? ¿Se hace algo para protegerse de los monitorean todo lo que se hace? ¿ Se cuida la privacidad como es debido?

El smartphone sabe casi todo sobre ti… sólo por tocarlo

Fuente: RODRÍGUEZ, Rubén. 2016. Tu móvil lo sabe casi todo sobre ti… sólo por tocarlo. El Confidencial. Publicado: 25.11.2016 – 18:17. Actualizado: 25.11.2016 – 19:32. Revisado: 5.03.2017. Disponbible en: http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-11-25/que-dice-movil-perfil-policia-moleculas_1295213/
Una investigación en la Universidad de California ha servido para descubrir qué cantidad de restos dejamos en un móvil y lo que son capaces de decir sobre nosotros

Apagas la alarma que te avisa de que ha llegado el momento de afrontar otro duro día de trabajo; sales de la ducha, y compruebas qué hora es; mientras desayunas, miras las redes sociales para informarte qué ha pasado de madrugada; entras a la habitación a coger las llaves del coche y enciendes la linterna para no despertar a tu pareja; y, una vez en el automóvil, llamas a tu jefe para avisarle de que hay atasco y vas a llegar tarde. ¿Es cierto que tu móvil lo dice todo de ti?

En la sociedad actual, el móvil se ha convertido en uno de los elementos indispensables en nuestra vida diaria. Utilizado absolutamente para todo, es difícil concebir un sólo día en el que no utilicemos nuestro dispositivo. Y en EEUU lo saben. Por ello, se plantearon una sencilla pregunta: ¿sería posible saber cómo es una persona simplemente a través de los restos que deja en el móvil? La respuesta es sí.

Un estudio realizado por la Universidad de California y financiado por el Instituto Nacional de Justicia de EEUU confirma que, a través de las pequeñas moléculas que quedan en nuestro móvil se puede conocer perfectamente nuestro estilo de vida. Según esta investigación, realizada con una muestra de 40 personas, la media de contactos que tenemos al día con nuestro ‘smartphone’ es de 2.617 veces. O, lo que es lo mismo, dejamos una enorme cantidad de restos.

Ya no sólo hablamos de los contenidos que visitamos o que podemos almacenar en el interior de nuestros ‘smartphones’, pruebas evidentes de nuestros gustos, maneras de actuar o de entender la vida. Sino, sobre todo, hablamos de elementos que, a primera vista, seríamos incapaces de descubrir, pero que el instrumental de un laboratorio serviría para arrojar más luz sobre nuestro comportamiento, desde elementos banales a otros de suma importancia.

Partiendo de esta premisa, la pregunta que se realizó el Departamento de Justicia de EEUU fue clara: ¿se podrían realizar perfiles más elaborados de los criminales a través de su móvil?

Una vez más, el estudio confirma que la respuesta es positiva. Así nació la idea de este análisis, que pasó a denominarse ‘Estilo de Vida Molecular’ y con el que se pueden saber datos tan concretos como qué desayunas, qué champú utilizas o si eres fumador.

El perfil químico de la persona

Restos de células, de cabello o de saliva quedan almacenados a diario en nuestro móvil, además de muchos otros fluídos que van a parar nuestro dispositivo por transferencia. Un científico, con el instrumental necesario, puede analizar un ‘smartphone’ para descubrir todo este tipo de detalles. El resultado obtenido sobre cómo es el estilo de vida de una persona a través de estos restos puede servir a los investigadores para completar el perfil de un sospechoso.

Sin embargo, algunos investigadores creen que podría haber ‘falsos positivos’. “Si estoy en la calle hablando por el móvil y alguien que está a mi lado está fumando, en mi móvil se podrían encontrar restos de nicotina, pero evidentemente no son míos”, asegura Jonatha Koehler, científico, de la Universidad de Nortwwestern a ‘The New York Times‘. Quizá habría que pulir sus resultados pero lo que es claro es que este pionero perfil químico de la persona ya está aquí.

Lo que las aplicaciones dicen también de ti

FUENTE: Bloomberg. 2016. Tu teléfono sabe más de ti de lo que crees. Publicado: 02.03.2016. Última actualización 03.03.2016. Consultada: 05.03.2017. Disponible en: http://www.elfinanciero.com.mx/bloomberg/tu-telefono-sabe-mas-de-ti-de-lo-que-crees.html

Tu smartphone puede saber hasta si tuviste sexo anoche y la información que registra no se queda ‘encerrada’ dentro del aparato, sino que la comparte con el exterior. Tu teléfono sabe dónde has estado y con quién estabas, el regalo de cumpleaños que compraste a tu madre y por quién vas a votar. ¿Tuviste sexo anoche? Lo sabe también si, por ejemplo, estás usando una aplicación para parejas que intentan concebir.

Desde aplicaciones preinstaladas que cuentan tus pasos hasta las que guardan contraseñas para cuentas bancarias y redes sociales, los teléfonos inteligentes han evolucionado de dispositivos que hacen llamadas a repositorios digitales para los detalles más íntimos de la vida.”Se puede extraer suficiente información del smartphone de una persona promedio para construir un clon virtual de ese individuo”, dijo Elad Yoran, presidente ejecutivo de KoolSpan Inc., una compañía de seguridad. “Son ventanas no sólo para nuestra vida personal, sino también para la profesional”.

La batalla del FBI contra Apple revela cómo se han convertido en una mina de oro para los investigadores. La agencia gubernamental ganó una orden judicial para que Apple desbloquee un iPhone usado por Syed Rizwan Farook, quien mató a disparos a 14 personas en San Bernardino, California, en diciembre pasado.

Apple está luchando contra la orden, argumentando una extralimitación del gobierno y defensa de la privacidad.

“Probablemente hay más información acerca de ti en tu teléfono que en tu casa”, señaló el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, a ABC News la semana pasada. “Nuestros teléfonos inteligentes están llenos de nuestras conversaciones íntimas, nuestros datos financieros, nuestros registros de salud. También están cargados con la ubicación de nuestros hijos en muchos casos”.

Para las 7.3 mil millones de personas en el mundo se estima que hay 3.4 mil millones de smartphones. La cifra llegaría hasta 6.4 mil millones para el año 2021, de acuerdo con la compañía de comunicaciones Telefonaktiebolaget LM Ericsson.

Los teléfonos actuales procesan información más rápidamente que las computadoras que la NASA usó para poner llevar a los humanos a la Luna. Esto les permite realizar una impresionante variedad de funciones y recoger millones de datos.

Hay un registro de llamadas realizadas y recibidas, mensajes de texto, fotos, listas de contactos, entradas de calendario, historial de navegación de Internet y notas, así como el acceso a cuentas de correo electrónico, instituciones bancarias y sitios web como Amazon, Facebook, Twitter y Netflix, dijo KoolSpan Yoran.

Además, los teléfonos inteligentes recopilan en silencio datos sobre un usuario y los comparten con otros, dijo Andrew Blaich, analista en jefe sobre seguridad para Bluebox Security, que ayuda a desarrollar aplicaciones seguras.

Por ejemplo, el móvil se comunica con el proveedor de servicios de telecomunicaciones y su fabricante para obtener actualizaciones de software, mientras que las aplicaciones hablan a los desarrolladores, dijo Blaich.

“Las aplicaciones en general generan una gran cantidad de datos para su almacenamiento local. Estos datos incluyen los nombres de usuario y contraseñas y podrían incluir números de tarjetas de crédito”, dijo. “Si un hacker entra a tu teléfono y obtiene acceso a estos datos podrían básicamente hacer pasar por tu. Mucha de esta información se almacena sin cifrar en el dispositivo”.

Otras aplicaciones comparten información sobre su uso a anunciantes.

La mayoría de los usuarios no se da cuenta del grado en que su teléfono está conectado con el mundo exterior porque mantienen sus cuentas en log-in automático, dijo Mike Murray, vicepresidente para la empresa de seguridad móvil Lookout Inc.

Consejos para cuidar tu privacidad en el smartphone

FUENTE: Aplicantes. 6 Consejos para cuidar tu privacidad en la era de los smartphone. La Razón. Madrid España. Publicado:  17/03/2016 07:58. Consultado: 05.03.2017. Disponible en: http://www.larazon.es/tecnologia/apps/6-consejos-para-cuidar-tu-privacidad-en-la-era-de-los-smartphones-ED12226389

Algunos consejos para vigilar los datos y se pueda tomar conciencia de que la Red no es solo un lugar lleno de gatitos, emojis y memes tontos. Como en la vida real, hay personas que intentarán aprovecharse de la propia ignorancia o inocencia.

1. Quién es quién en las apps de contactos

Tinder, Happn, Pof, Badoo… Hay infinidad de aplicaciones móviles para encontrar el amor, relaciones pasajeras o simplemente de amistad. Pero, ¿cómo sabes que todo el mundo es quién dice ser? Intenta no proporcionar tu información personal a la primera de cambio o antes de conocer a una persona físicamente. Si das tus datos bancarios, DNI dirección física o incluso tu teléfono podrías entrar en un gran riesgo.

2. Vigila la geolocalización

Muchas de las aplicaciones y redes sociales más populares cuentan con la función de geolocalización activada por defecto. Algunas de ellas, como Twitter o Swarm, son públicas y al compartir tu ubicación estás dando a conocer a cualquiera en cada momento dónde estás y sobre todo dónde no estás. Los ciberdelincuentes y aquellos ciberdelincuentes menos ciber pueden estar al acecho y aprovechar esas ausencias de tu casa para desvalijártela. También es importante que modifiques las opciones para desactivar el GPS de la cámara del móvil para evitar esto.

3. Cifra los documentos antes de almacenarlos en la nube

Poder disponer de documentos y archivos en cualquier lugar y momento es una gran ventaja. Con servicios como Dropbox o Google Drive es fácil subirlos a la nube y consultarlos con tu smartphone. Si no los cifras los responsables de estas herramientas podrán analizarlos, pero también estarán a la vista de los cibermalos.

4. Verifica los permisos de uso que solicita cada app

Cuando descargas una aplicación de un market por primera vez ésta te avisa de cuáles son los permisos que pide. ¿Va a poder disponer de tu agenda de contactos? ¿De tus sms? ¿De tu galería de imágenes y vídeos? ¿De tu cámara? Hay algunas que tienen requerimientos completamente abusivos para lo que realmente hacen. Sé especialmente cauteloso y sospecha. Y si no te acaba de cuadrar que ese juego tonto que acabas de bajar quiera tanta información, simplemente elimínalo de la memoria del teléfono.

5. Usa las tiendas oficiales

Si Google Play ya es un coladero de malware, las tiendas no oficiales de Android imagínate. Acudir a ellas para bajar apps de pago que allí son gratuitas puede tener un precio muy grande para tu privacidad. Estos almacenes están llenos de títulos falsos y llenos de virus. Lo barato sale caro.

6. Consigue un buen antivirus

Sin embargo, la mejor manera y la más infalible de protegerte en la Red siempre es hacerte con el mejor antivirus que puedas. En este sentido, Panda Security cuenta con uno nuevo que te ayuda a cuidar la privacidad para que te asegures de que solo tú y los tuyos tenéis acceso a tus datos y archivos. Su forma de pago es novedosa y no debes que abonar el año completo, solo una suscripción mensual para que puedas darte de baja cuando desees. Además, el primer mes es completamente gratuito.

Internet: Efectos en la lectura

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(ATENCIÓN: la lectura de este material le llevará a leer 1.900 palabras aproximadamente, y 11.950 caracteres. Verifique si puede leerlo de un continuo y cuánto tiempo le insume)

Internet modificó los medios de transmisión cultural

El profesor de la UCLA, Leonard Kleinrock, fue el responsable de enviar aquel 29 de octubre de 1969 el primer mensaje a través de Internet.  El mensaje fue un texto: “hola”.

Desde esa fecha hasta la actualidad, la Web es utilizada en gran medida para transmitir textos; de diversa cantidad, calidad y profundidad. Esta cualidad modificó en gran medida la industria basada en la lectura y la escritura.

Internet experimentó su propia evolución partiendo de la transmisión de los textos escritos, el hipertexto, poco a poco se incorporan imágenes, posteriormente sonido, vídeos… En la actualidad las comunicaciones cara a cara y los programas que emite la televisión y películas streaming.

Esta expansión de la red a otras industrias de distribución de la cultura (cine, música, tv, educación ), como las editoriales, las casas discográficas, los periódicos de papel, las radios, los noticieros, los cines, etc, están sufriendo una contracción en la venta de sus productos convencionales.

Desde la aparición de los Smartphone, por su reducido tamaño, movilidad, conectividad, etc. el uso de Internet se hace cada vez más fácil y permanente. Los paquetes de datos permiten con un monto mínimo acceso a redes sociales y a navegación.

Internet disuelve la atención continua

Los sitios web, en la actual, tienden a ser cada vez más simples, pero dinámicos en la sucesión de imágenes y textos. Además, las herramientas de comunicación tienden a generar mensajes emergentes en los escritorios, alertando y, en no pocos casos, distrayendo.

En la Internet se tiende a cambiar de tarea o “ambiente de interacción” una y otra vez. Es una herramienta que puede ser disruptiva; que en cada momento intenta acaparar la atención con nuevos elementos, mensajes de correo, alertas de redes sociales, mensajes de chats, publicidad, etc.

Los cambios que provoca el uso continuo de Internet en las personas pueden ser observados también en los hábitos y modalidades de lectura.

Desde la oralidad a la conectividad

Los modos en que se ha ido transmitiendo el conocimiento a lo largo de la historia, desde la tradición oral, hasta la invención de la imprenta de tipos móviles hecho por Gutemberg hasta la comunicación digital por medio de la Web han afectado las habilidades de lectura y escritura.

En los sistemas de escritura más antiguos, el soporte sólo permitía pequeñas anotaciones; particularmente el de la escritura; en este proceso se reconoce al papiro como el primer soporte que permite una narración más completa, con los inconvenientes propios de difícil movilidad y la difícil localización de párrafos.

Otro cambio importante en la evolución de los modos de transmisión del conocimiento tiene que ver con el paso de la escritura continua a la escritura actual en la que incorporan los espacios entre las palabras, así como las reglas gramaticales. Todas ellas suponen un nuevo avance, haciendo posible la lectura en silencio.

Posteriormente el uso de los pergaminos produjo un mejor transporte y conservación de los libros, aun así seguían siendo sólo asequible a unos pocos ya que  debían ser escritos por escribas, y su producción era escasa.

Con la invención de la imprenta se produce un abaratamiento de los costes de reproducción de los libros, haciéndolos asequibles a un mayor número de personas. Cabe alertar que en esa época (1500 y posteriores) comienzan a reproducirse obras con una abundancia desconocida hasta el momento, que generó un tipo de shock sociocultural, provocando confusión en la gente por el exceso de información disponible.

En este marco, no son pocas las investigaciones que dan cuenta que los cerebros alfabetizados adquieren diferencias físicas y semánticas detectables en comparación con los no alfabetizados.

Cerebro lector  y el cerebro analfabeto

Cabe reconocer que la alfabetización, la capacidad de leer y escribir, es algo muy reciente en la historia del ser humano, para unos 15.000 años (en india y china) a 5.000 años (en mesopotamia).

Investigaciones de neurocientíficos dan cuenta que que el cerebro debió recurrir a lo que ya tenía para hacer frente a esta nueva e importante actividad mental. Los científicos creen que el ser humano no habría desarrollado mecanismos nuevos, genéticos o de desarrollo para la lectoescritura; es algo que exige bastante tiempo evolutivo.

Unos investigadores han realizado experimentos para medir su huella en el cerebro, analizando con técnicas de resonancia funcional el cerebro de 63 voluntarios brasileños y portugueses: 11 analfabetos, 22 alfabetizados ya de adultos y 31 que aprendieron a leer y escribir de niños.

Han identificado así las regiones cerebrales moduladas en la alfabetización, que están en zonas ya conocidas por su especialización en el vocabulario y en el reconocimiento visual de caras.

Además la alfabetización mejora las funciones del habla. Todavía no saben si estos cambios en la anatomía cerebral, esta especialización dedicada a leer y escribir, merman o no la capacidad, por ejemplo, de reconocer rostros.

Stanislas Dehaene (Universidad París-Sur) y sus colegas destacan en el informe de su investigación en la revista Science que no sólo se aprecian diferencias en el cerebro entre las personas analfabetas y alfabetizadas, sino que son notables también las diferencias en aquellos que aprendieron de adultos, lo que indica que la educación a edades tardías “puede refinar profundamente la organización de la corteza”.

El experimento es interesante, además, porque parte de los sometidos a resonancia funcional son analfabetos, mientras que la inmensa mayoría de los sujetos sanos de ensayos de este tipo son voluntarios de entornos académicos.

Durante las pruebas, los científicos presentaron a las 63 personas diferentes tareas de reconocimiento de rostros, problemas de cálculo y respuesta a frases oídas y leídas.

La alfabetización, ya sea adquirida en la infancia o en la edad adulta, refuerza la respuesta cerebral de varias maneras, explican Dehaene y sus colegas.

Por un lado relanza la organización de la corteza visual, pero también permite que, en respuesta a frases escritas, se active toda la red del lenguaje hablado en el hemisferio izquierdo.

“La capacidad de leer, una invención cultural tardía, se aproxima a la eficiencia de la vía de comunicación más evolucionada de la especie humana, que es el habla”, explican en Science.

En otras palabras el cerebro de los lectores se reorganiza para seguir la argumentación en la lectura, lo que promueve nuevas habilidades intelectuales.

Lectura superficial, lectura profunda

En la actualidad, sin ser muy consciente, la persona común y corriente, maneja varios alfabetos: (1) el alfabeto grecolatino, (2) los emoticons, (3) los iconos de la web, (4) señales de tránsito, y otros.

A pesar de la profusión de información en Internet y la continua lectura de la vida cotidiana, son lecturas superficiales y de poca duración, como la de los primeros mensajes escritos; carecen de la capacidad para producir un nivel de pensamiento crítico, analítico, profundo.

Cabe aclarar que a pesar de todo esto, los sujetos no han perdido del todo su capacidad de lectura reflexiva, crítica y a profundidad; sólo que exige que el lector realice un serio empeño y autopostergación, para tomarse el tiempo de lectura silenciosa y reflexiva; esta capacidad se desarrolla con un ejercicio diario hasta instalar hábitos de lectura tendientes para la creación y el pensamiento autónomo.

Lectura digital: características

La revista Adweed, en el año 2008, realizó un pequeño estudio sobre los hábitos de 4 personas comunes: un docente, un barbero, un farmacéutico y agente inmobiliario. Entre sí tenían hábitos muy distintos, reveló que a pesar de no tener prácticas de vida similares, si tienen en común el hecho de que no realizan durante todo el día lecturas sobre papel impreso, sin embargo eso no significa que no lean; leen en internet.

En este marco es importante reconocer que en la actualidad se lee mucho más, ya que todo el tiempo que se pasa delante de una pantalla – tiempo que progresivamente va en aumento – se está leyendo.

Los nuevos medios de comunicación, y la prensa en Internet han cambiado su diseño para hacer la lectura más asequible y eficiente a sus lectores, mostrando pequeños resúmenes y enlaces a un desarrollo más pormenorizado de la noticia. Hoy día los programas radiales top, le dedican más del 15% a la lectura de los mensajes de whatsapp de los oyentes.

 

El mundo del espectáculo y los eventos se está expandiendo por la red, mediante mensajes en Twitter y comentarios en Facebook, se están comenzando a realizar votaciones mediante dispositivos móviles, sobre actuaciones que se están produciendo en ese momento,   mediante mensajes, así como la participación en congresos.

Las propias bibliotecas están cambiando, facilitando otros servicios, como accesos a Internet y redes wifi. Los libros digitales incorporan conexiones a Internet y al marcar palabras búsquedas automáticas a diccionarios, Wikipedia o Google.

Tienen capacidad para transportar toda una biblioteca personal. El cambio de formato cambia también de contenido, un e-book no es un libro tradicional en formato digital, sino que incorpora enlaces a otros sitios de Internet y medios audiovisuales.

Lectura digital: consecuencias

Se han identificado efectos de la lectura de textos digitales. Algunas personas afirman que pierden su concentración, cambiando de actividad durante la lectura y posteriormente recuerdan con menos claridad lo que han leído.

Con el uso de estos nuevos medios se está cambiando la manera de leer, al mismo tiempo que cambian los estilos de redacción de los escritores de libros. El caso del grupo de  jóvenes japonesas que comenzó a escribir cuentos a través del smartphone, los compartían entre ellas, y de ahí surgieron novelas, que posteriormente se editaron en papel, estando tres de ellas entre los libros más vendidos en Japón en 2007.

Pronto los libros incorporarán críticas comentarios y notas de otros lectores. Ya se tiene novelas a través de whatsapp y facebook así como literatura que combina varios medios: texto, audio, video.

Lectura digital: atención y retención

Varios estudios se realizaron para confirmar la veracidad de estos cambios. Una de las pruebas compara la capacidad de retención que tienen las personas cuando leen textos con hipervínculos, en comparación con los que leen textos lineales.

Los resultados dan cuenta que las personas que leían el texto lineal lo hacían con mayor rapidez y que así mismo retenían la información de forma más permanente que aquellos que habían leído el mismo texto con hipervínculos.

Estudios y encuestas realizados sobre el tipo de lectura que realiza la gente en Internet determinan que los visitantes de las páginas web leen un porcentaje bastante pequeño de lo que dichas páginas contienen. Al parecer,  rastrean el texto buscando palabras clave y párrafos o frases sueltas.

Lo que se hace en internet no es una lectura reflexiva sino el rastreo de cuestiones concretas. El  permanente salto de unas páginas a otras hace que se pierda la concentración y la permanencia de lo que se lee.

 

FUENTES:

Carr Nicholas (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?: Superficiales. Taurus, Madrid, España.
A.R. 2010. Aprender a leer y escribir deja huella en el cerebro. Diario Digital El País. Madrid, España. Publicada 12.11.2010. Consultada: 08.03.2017. Disponible en: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/11/12/actualidad/1289516401_850215.html.

 

Internet, memoria e inteligencia

 

 

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Picasso pintaba desde su memoria, así mismo, un deportista  juega desde su memoria, y un joven se enamora desde la memoria, al igual que todos. Sin la memoria, ni siquiera reconoceríamos a la persona amada, el tono de un tinte o los pasos para la práctica de un deporte en particular.

La invención la escritura da como resultado la posibilidad de las personas no tengan la necesidad de cultivar la memoria como antes de su invención, ya que el hecho de poder remitirse a una nota escrita libera a la mente de la necesidad de recordarlo todo.

Sin embargo, con la aparición de las TIC, la internet, las computadoras y el Smartphone, la memoria y sus habilidades, pueden correr riesgos de paulatina disolución de sus potencialidades que ayudaron por miles de años a construirnos como seres pensantes.

La escritura y la memoria: tensiones históricas

Conviene recordar que entonces surgieron voces alarmadas advirtiendo que “guardar la información en libros disminuiría la inteligencia humana“. Uno de esos recelosos del libro fue Sócrates, que pensaba que nadie se esforzaría en aprender nada si podía leerlo.

La memoria para Erasmo y para Seneca era tanto un crisol como un contenedor, donde se recogían todas las informaciones y posteriormente al mezclarse todas se producía un resultado mucho más completo y complejo.

Séneca, por ejemplo, contó la historia de un patricio romano que, sin duda para evitar la lectura, hizo que cada uno de sus esclavos aprendiera un libro de memoria. Ellos podrían darle la información necesaria, en cada caso. La situación se repite, porque hoy día mucha gente piensa ¿para qué voy a aprender algo si puedo encontrarlo en Google? Estoy seguro de que encontraremos un modo de desactivar tan peligrosa idea.

A lo largo de la historia se utilizan cuadernos para apuntes, que adquirieron gran valor para tomar las lecciones por los estudiantes. Se cuenta que Orígenes, un pensador Cristiano del Siglo II , estaba rodeada de escribas  que en turnos sucesivos, registraban por escrito sus pensamientos, los que luego se reorganizaban en libros para su distribución a las comunidades cristianas del mundo conocido en aquel tiempo.

La memorización de informaciones fue un medio importante para la comunicación de informaciones en comunidades donde no habían muchos alfabetizados ni accesos a medios impresos.  Sin embargo, a mediados del S.XX comienza a denostarse la memorización por los nuevos educadores, lo que había sido durante siglos un estímulo para la imaginación, se concibió como un obstáculo para la creatividad, y luego como un desperdicio de energía mental.

Con el desarrollo de los modernos medios de grabación en los distintos tipos de soporte, cada vez se concibió la memorización como algo menos preciso. La red pronto comenzó a verse como un sustituto más que un suplemento; y la memoria, pasó a ser menos creíble y valorada.

La memoria, su estructura y dinámica 

Estudios realizados durante los  S. XIX y XX demuestran que existe una memoria a largo y otra a corto plazo. Que el cerebro necesita, para fijar la memoria a largo plazo, una fase de consolidación, que no precisa la memoria a corto plazo, de tal modo que cuantas más veces se repite una experiencia, más durará su recuerdo. Estas dinámicas dan al cerebro una cualidad dinámica en los procesos cognitivos.

La memoria a largo plazo se contrae o expande de una manera ilimitada, mientras que la memoria de trabajo, o memoria a corto plazo está limitada. El mero hecho de recordar refuerza la capacidad de adquirir nuevos aprendizajes según defienden algunos científicos.

En este contexto, se puede afirmar que la memoria biológica se encuentra en perpetuo estado de renovación, adaptación, mejora, etc, de sus cualidades.

Actualmente, gracias a las TIC, la memoria a largo plazo puede estar dividida. Una parte puede residir en el cerebro y otra parte en el ordenador. Si acertamos al hacerlo, la inteligencia puede aumentar su capacidad de una manera extraordinaria, pero hay que saber hacerlo. La tarea del aprendizaje es construir la propia memoria y, por lo tanto, también esa memoria compartida, depositada en el ordenador, que no es Google, sino la selección y organización de datos elaborada por cada uno.

La web proporciona un suplemento conveniente para la memoria personal, pero cuando se empieza a usar Internet como sustituto de la memoria, sin pasar por el proceso de consolidación, se corre el riesgo de vaciar nuestra mente de sus riquezas; puesto que la memoria de un ordenador es estática.

Cuanto más se utiliza la web más se entrena al cerebro para distraerse, para procesar información rápidamente y de manera muy eficiente, pero sin atención sostenida.

El cerebro se ha convertido en experto en el olvido, inepto para el recuerdo. Cada vez se tiene mayor dependencia de la memoria artificial, lo que vuelve a las personas más superficiales como pensadores.

Aprender a pensar significa ejercer el control sobre cómo y qué pensar, elegir a qué prestar atención, cómo construir significado a través de la experiencia.

El uso continuado de Internet genera hábitos y funciones multitarea; desarrolla en el cerebro la proliferación y consolidación de los circuitos neuronales dedicados a explorar, filtrar y realizar múltiples tareas, mientras que los que se utilizan para leer y pensar profundamente con una concentración continuada se van debilitando.

Internet, información e inteligencia

En todos los sistemas educativos, ámbitos laborales y sociales se reclama la necesidad de formar a estudiantes, trabajadores y ciudadanía en general para el uso de las TIC.

Es difícil encontrar personas que no concuerden con esta necesidad, puesto que el mundo de hoy día, en el que vivimos, así como en el que van a vivir las nuevas generaciones ya está significativamente marcado por las TIC. Sin embargo eso no significa enseñarles los trucos tecnológicos –esos los conocen muy bien–, sino enseñarles a usar inteligentemente la tecnología.

“Un necio y mediocre conectado a internet sigue siendo un necio y mediocre”, y lo que se necesita es que delante de la pantalla haya personas inteligentes y lo más instruidas posible, para que no caigan en la tentación de pensar que conectarse a una máquina inteligentísima los hace automáticamente inteligentes.

En internet se puede encontrar una enorme cantidad de información, dependiendo tanto del buscador, los filtros, las aplicaciones o herramientas que se utilizan para ello. La veracidad, verificabilidad y utilidad de la información requiere de criterios y herramientas apropiadas para buscar, identificar, valorar, seleccionar y utilizar.

La idea “básica” de que toda información está en internet, que solo hay que googlear, en cualquier momento y lugar; sin hacer siquiera el mínimo esfuerzo para revisar lo que “uno sabe” al respecto, es una práctica que tiende a la devaluación el propio conocimiento; pues el saber asequible, omnipresente y “fiable” de la internet, posiblemente sea “superior” al saber propio; se sobrevalora la internet como fuente de información más allá de la propia experiencia, conocimientos adquiridos, y el sentido común.

Jemes Flynn; Jefe del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), comenzó a estudiar los registros históricos de las pruebas de coeficiente intelectual, y descubrió que en el transcurso de diez años, estos coeficiente iban subiendo.

Después de un estudio más pormenorizado llegó a comprobar que donde mejoraron los resultados era en las pruebas de “rotación mental de formas geométricas, identificación de similitudes entre objetos dispares y ordenamiento de polígonos en secuencias lógicas. Las pruebas de memorización, vocabulario, cultura general e incluso la aritmética básica han mostrado poca o nula mejoría.”

Junto con otras pruebas realizadas a estudiantes de EEUU, llegó a la conclusión de que la inteligencia no había aumentado en general, como sospechaba al principio, sino que había variado sus capacidades, con relación a generaciones anteriores, y supone esta variación debida a modificaciones en los estilos de vida, en los que las nuevas generaciones tienen un mayor acceso a la formación así como a informaciones a través y acerca de los recursos tecnológicos.

Cabe destacar que en la mayoría de las sociedades y sistemas educativos, en los últimos 25 años del siglo XX y las primeras décadas del XXI, el razonamiento abstracto se convirtió en la corriente dominante, y todo el mundo empezó a usar  “los mismos lentes científicos” para mirar y valorar el conocimiento.

En conclusión, lo que llamamos hoy día “inteligencia” es diferente a la de los antepasados, ha evolucionado, puesto que los medios y necesidades de cada época son diferentes, y como seres adaptativos que somos, evolucionamos en consonancia con los tiempos.

El Internet nos cambia la mente

 

 

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En este momento, perder el smartphone es lo más parecido a sufrir un ictus cerebral”.

Esta afirmación, dicha por un neurocientífico, debe dar que pensar. Las TIC ofrecen gigantescas posibilidades, pero la rapidez con que se han implantado, y la profundidad con que han cambiado la vida social, laboral y económica han impedido comprender bien sus efectos. Por ejemplo,están transformando el modo cómo se gestiona el propio cerebro.

Hay que empezar afirmando que toda actividad cambia el cerebro, porque en eso consiste precisamente el aprendizaje, pero las TIC lo hacen de una forma especialmente poderosa. En este marco es importante recordar que estas herramientas forman parte del tipo “las tecnologías de la inteligencia” o “tecnologías de la mente”, teniendo en cuenta que hay, en efecto, tecnologías que permiten cambiar el entorno material, producir objetos nevos. Y hay otras que cambian la propia inteligencia que las ha inventado: El lenguaje, la escritura, la notación algebraica y musical, el libro o los ordenadores, por ejemplo.

Desde el punto de vista del aprendizaje, posiblemente las TIC están produciendo los mayores cambios desde la aparición de la escritura. Para entender la manera como Internet modifica la mente cabe la necesidad de mirar el fenómeno desde la perspectiva neurológica.

Esta perspectiva revisa la enorme cantidad de investigaciones y experimentos de diferentes neurocientíficos, desde Freud, y sobretodo los efectuados por Merzenich, que defienden y demuestran la plasticidad del cerebro y de los sistemas neuronales.

Estas investigaciones dan cuenta que el cerebro puede moldearse, produciendo modificaciones fisiológicas e incluso anatómicas, mediante la generación de nuevas neuronas y el desarrollo de nuevas terminales en los axones y dendritas ya existentes.

Basta revisar los reportes de personas que han perdido la vista o el oído han logrado adaptarse al medio utilizando otros sentidos e incluso desarrollan mayor agudeza estos sentidos. Así mismo las experiencias desarrolladas a base de rehabilitación una persona que ha sufrido lesiones cerebrales es capaz de recuperar la movilidad de los miembros.

En esta misma línea se puede analizar los estudios relacionados a la sensación del miembro fantasm ha observado la readaptación del cerebro de las personas que han sufrido la amputación de un miembro.  El proceso consiste en que el propio cerebro deriva la función de las neuronas que transmitían los impulsos del miembro perdido, las asocia a otra función que la supla.

El cerebro tiene la capacidad para crear “respaldo” de sí mismo, tenemos un cerebro “plástico”, es decir, ajustable, modificable, adaptable. Si el entorno cambia, el cerebro buscará la manera de adaptarse a ello. Si la manera como se recibe la información cambia, el cerebro se adaptará a ello.

En otras palabras

En otras palabras, el medio y  las herramientas para acceder, procesar y difundir conocimientos afectan nuestra manera de pensar, no se trata solo del contenido, del tema, del asunto que se conoce, sino el vehículo a través del cual accedemos a esa información. 

La internet en sí misma transforma el valor, la manera, el peso del conocimiento. Esto encierra mucho riesgo, puesto que no todo lo que está en la internet es veraz y verificable.

Ejemplos hay muchos.

 

Fuente:
El contenido de esta publicación es un compendio de los primeros 5 capítulos del libro “Superficiales”.
Carr Nicholas (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?: Superficiales. Taurus, Madrid, España.

Internet nos hace superficiales…

 

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El internet afecta la mente; afecta la manera como se percibe, procesa, recupera y comparte el conocimiento. Un periodista llamado Nicholas Carr, a percatarse de los cambios operados en su persona a partir del uso continuado de la WEB, se abocó a investigar al respecto del fenómeno que estaba experimentando.

En un primer momento no pudo escribir su libro, se distraía en exceso; por ello tuvo que irse a una cabaña en medio de la naturaleza, sin internet, salvo los fines de semana que se acercaba a una ciudad. Con este ejercicio logró “desintoxicarse” de la dependencia de la WEB y pudo concluir su libro acerca del modo como la internet afecta las mentes; de hecho su libro se titula Superficiales: ¿Qué hace internet con nuestras mentes?

Carr reflexiona acerca de Internet y sus influencias en la mente humana. Lo analiza tanto como medio así como herramienta; sostiene que posee la capacidad de producir modificaciones en las conductas de sus usuarios, y que estas modificaciones no se deben a los contenidos o temas a los que se accede a través de la Web, sino al medio en sí, a la propia herramienta.

Recupera las ideas de Marshall Mc Luhan que en los años 60 postulaba que con los tecnologías de comunicación el mensaje es el medio, no tanto el contenido, queriendo expresar que el valor del conocimiento no está dado por el saber en sí sino por el medio con que se lo presenta.

Los que nacieron antes del 90.

Con el uso casi exclusivo de internet se pierden habilidades para leer y pensar sobre un tema, de manera continua, por horas prolongadas. Los nacidos 15 o 20 años antes del uso masivo de la web (año 1985) podrán reconocer que previo a la internet, podían leer horas seguidas, revisando argumentos y contraponiendo, ante tales, los suyos propios; podían sumergirse en el análisis de las ideas a niveles de mayor profundidad y complejidad.

Podrán reconocer el proceso de pérdida de la capacidad de concentración, de pensar prolongadamente y hasta de mirar hacia las capas más profundas de la realidad analizada desde que empezaron el uso exclusivo del internet (y Google en particular) como medios y herramientas para acceder a saberes.

Forma y contenido del saber

Las herramientas ahorran dinero en libros, viajes, combustibles, así como tiempo, dado que ya no necesita ir a bibliotecas, analizar por horas libros tras libro, sino que con una serie de palabras claves y filtros de búsqueda se puede acceder, de manera mucho más rápida y amplia a la información que se necesita.

Internet provee de beneficios reales al mismo tiempo que  dispara alertas de los costos de estos privilegios; es decir, proporciona “material de consumo” para el pensamiento, pero a cambio “modela la manera de pensar”.

Adiós silencio mental.

Una de las habilidades mentales más cruciales para el pensamiento creativo y crítico es la capacidad del “silencio mental”.

La misma es una de las primeras en disolverse con el uso continuo de la internet. Se consolida la incapacidad de tener sosiego ante un texto; ya sea cuando se está leyendo en formato impreso o digital, algo impulsa al lector a saltar de un tema a otro, de una red social a otra, de un chat a otro, evitando a permanecer mucho tiempo en un estado de “silencio mental”.

Este estado es imprescindible para mirar la realidad que subyace bajo las apariencias. Cuanto más usa internet más esfuerzo debe realizar para permanecer concentrado.

Estudios, experimentos, investigaciones y encuestas.

Las actividades relacionadas con el uso de internet inciden en la configuración del cerebro. Ya lo hacía la lectoescritura en los cerebros de los anafabetos y ahora se está experimendo otra secuencia de transformaciones en los llamados “internautas”. Para el Neurocientífico M. Merzenich, la exposición que estamos teniendo a estas nuevas formas culturales de acceso a información y conocimiento, mediados por los sentidos esta reconfigurando nuestro cerebro, puesto que este órgano fortalece esas áreas que más utiliza y va desmantelando las redes neuronales que menos se usan. Es correcto afirmar entonces que el uso continuado de Google encierra modificaciones físicas y semánticas en la funcionalidad cerebral.

A fin de verificar este fenómeno, se han realizado experimentos en los que se utilizó el escaner cerebral para observar su actividad durante el uso de  internet en comparación con cerebros que no lo utilizan. Algunos estudios se realizaron para confirmar la veracidad de estos cambios. Una de las pruebas comparó la capacidad de retención que tienen las personas cuando leen textos con hipervínculos, en comparación con los que leen textos lineales.  Los resultados dan cuenta que las personas que leían el texto lineal lo hacían con mayor rapidez y que así mismo retenían la información de forma más permanente que aquellos que habían leído el mismo texto con hipervínculos.

Investigaciones y encuestas realizados sobre el tipo de lectura que realiza la gente en Internet determinan que los visitantes de las páginas web leen un porcentaje bastante pequeño de lo que dichas páginas contienen. Al parecer,  rastrean el texto buscando palabras clave y párrafos o frases sueltas.

Fuente:

El contenido de esta publicación es un compendio de los capítulos del libro “Superficiales”.

Carr Nicholas (2011). ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?: Superficiales. Taurus, Madrid, España.